¿Instituyó Jesús que tuvieramos que confesarnos?
¿Instituyó Jesús un Sacramento para perdonar los pecados en SU Iglesia?
Esta institución de Jesús del sacramento de la reconciliación, quedó registrado claramente en el Evangelio escrito por el Apóstol Juan.
El Señor ya resucitado, se mostró a sus Apóstoles, y les dijo a ellos:
«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados,
a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 22-23)
Evidentemente, si el Señor autoriza a los Apóstoles a poder perdonar a alguién sus pecados o incluso "retener" esos pecados, es lógico pensar que el Señor nos ha dado un camino seguro para reconciliarnos con Dios, cuando pecamos después de haber sido bautizados.
Cuando dice "retener" los pecados está diciendo que si un hombre por ejemplo está en pecado por ejemplo, "de adulterio", u otro, alguién puede "no perdonarte" el pecado hasta que no te hayas arrepentido y salido de el. Eso es "retener". Si te arrepientes, te perdona, si no te arrepientes puede que no te perdone hasta que te arrepientas, pero en uno y otro caso, hay un hecho claro: "Para poder perdonarte alguién o no, primero tienes que decir tu pecado". Piensa en esto.
Los protestantes de hoy y las sectas dicen que no hay que confesar a un hombre tus pecados, aunque este sea sacerdote, pero el pasaje de Juan deja muy claro que si no le cuentas el pecado al confesor, este no lo puede saber, y por tanto no te puede perdonar, y que Jesús les dio el "poder" de perdonar o no.
No existe ningún pasaje bíblico que diga que no tienes que confesar a un hombre tus pecados, y sin embargo, si existen pruebas claras de que esto es una verdad cristiana desde el principio.
Los que niegan esta verdad están falsificando la Palabra de Dios. Falsificar la Palabra de Dios es que leas una cosa en la Biblia, y que digas que significa lo que no es.
Los fariseos se escandalizaron de que Jesús pudiera perdonar pecados. Jesús dió a sus Apóstoles este poder también. ¿Existe este poder en tu Iglesia? Si no existe, es que no es la Iglesia de Cristo. Busca la Iglesia de Cristo donde si existen hombres que pueden perdonar los pecados, de acuerdo al "poder" dado por Jesús.
Los Obispos sucedieron a los Apóstoles, y cada Obispo sucede al anterior desde el siglo I. Eso es sucesión apostólica, y garantía de la continuidad de la Iglesia Católica desde los Apóstoles hasta hoy.
Los que pretenden encontrar "todo en la Biblia", no van a ver allí ningún texto que narre a un cristiano confensando sus pecados al Obispo o al Sacerdote, tal como lo hacemos hoy, pero es que esto no es necesario.
Cristo ha dado a la Iglesia el poder de poder "tomar decisiones" para el bién del pueblo de Dios. Lo vemos claramente en el primer concilio de la Iglesia que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Por eso la Confesión de los pecados ha ido adaptándose a lo largo de la historia y ha sufrido varias etapas, aunque siempre manteniendo el mismo principio. Alguién te tiene que perdonar a ti, y tu tienes que confesar a alguién.
Jesús dió a sus Apóstoles el poder de perdonar (en su nombre), los pecados. ¿Son todos dentro de la Iglesia Apóstoles? No. Sólo los Apóstoles tienen esta misión, y por tanto sus sucesores los Obispos y los Presbíteros (sacerdotes).
El no dijo: "Confesad los pecados directamente con Dios,
no necesitáis decirle los pecados a otro hombre". Dijo lo que dijo. Escrito está.
¿Porqué?
Porque la vida nueva que se recibe en el Bautismo, no suprime
la debilidad de la naturaleza humana, ni la inclinación al pecado.
Pero, yo confieso los pecados directamente a Dios, dirán algunos...
Pero la Biblia dice lo que dice:
Cristo da autoridad a sus Apóstoles para que puedan admitir a los que
después de bautizados, se han alejado de El por el pecado.
«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»
(Jn 20, 22-23)
Tu confiesas tu pecado, y el presbítero, en nombre del Señor, te absuelve de ellos.
La gente va al psicólogo a contar sus problemas,
pero algunos se resisten a contar sus pecados a un hermano, el cual tiene un
ministerio dado por el propio Jesús para nuestra sanación espiritual y que
continuemos en la Gracia.
Dios te perdona incluso antes de que vayas al sacerdote,
porque el ve el arrepentimiento del corazón, pero Jesús quiso que se hiciera así.
Aún así, ¿no crees que lo que dice la Biblia es tan simple?
La Iglesia Católica que ha recibido autoridad de Jesús para atar y desatar, nos enseña que sólo estamos obligados a confesar los pecados mortales, mientras que para los veniales sólo se recomienda como una buena práctica que nos va ayudando a crecer en la Gracia de Dios.
(Santiago 5:16) dice que nos confesemos nuestras faltas unos a otros. Mutuamente es esto. Cuando nos faltamos unos a otros. Si te hago daño, te pido perdón y viceversa. El pasaje añade "para que seáis sanados". Los que van a contar sus problemas a los psicólogos saben del desahogo que puede suponer. Dios nos ofrece un desahogo aún mejor. Humillarte. Reconocer que has pecado. Pedir perdón. Eso te sana.
(1 Juan 1:9) habla también de que confesemos nuestros pecados para que Dios nos perdone y nos limpie. En ninguna parte de la cita dice que tenemos que confesar directamente a Dios, sino que Dios nos perdona si confesamos el pecado. Por lo tanto si decimos que la cita quiere decir que confesemos sólo a Dios y no a un hombre, estamos falseando la Palabra de Dios, puesto que la cita no dice a quién tenemos que confesar nuestros pecados, eso ya queda claro en Juan 20:23 que hemos visto antes.
Al final de todo, confesar los pecados a un hombre pecador como tu, porque todos lo somos, es sólo una cuestión de humildad o soberbia. La soberbia puede hacer que nos resistamos hasta el punto de negar este sacramento, y para el que no lo sepa, los sacerdotes también tienen que confesar sus pecados a otro sacerdote. Al final de todo, el sacerdote es un amigo que te escucha, que te aconseja, y que presta su boca y sus manos a Jesús que te dice siempre: "Te perdono en el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo". Dios es bueno. No tienes que hacer un montón de obras buenas para que Dios te perdone los pecados, sólo acercarte confiadamente a El, en el Sacramento de la Confesión o Reconciliación.
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